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Poema y canto. Emiliano Valdeolivas y Francisco Brines.

En la Gala del V Premio Internacional Francisco Brines, actuó el cantautor Emiliano Valdeolivas poniendo música y voz a varios poemas del Premio Cervantes 2020 y emocionando al público presente. 

Emiliano Valdeolivas es un artista de reconocida trayectoria, en la que destacan sus trabajos discográficos: (“El Cantar de Mio Cid” Tecnosaga-1985-99/Correo del Maestro-México 2006 y “Cantología de la Poesía Española” Gemecs 2006), ha desarrollado una importante labor divulgativa en el ámbito de la “Poesía Cantada” a través de las numerosas actuaciones que ha venido realizando en los últimos veinte años dentro y fuera del Estado. Como juglar contemporáneo, recorre Centros Educativos, Plazas y Teatros, fomentando el interés por la lectura y la literatura en general, proponiendo un encuentro poético-musical participativo, que invita al disfrute sonoro de nuestra propia herencia cultural. 

En sus Audiciones, Emiliano Valdeolivas demuestra poseer una capacidad excepcional para conectar con el espectador; sabe cómo transmitir las emociones que afloran de sus poesías cantadas. Acompañado tan sólo por su guitarra y su voz, consigue un ambiente juglaresco que promueve la interacción con el público asistente. En sus propias palabras:  “Me emociono mucho al cantar los Poemas y mi objetivo es encontrar la Música que todo Poema tiene dentro”

Les invitamos a disfrutar de este pequeño extracto de su actuación con los poemas «Canción del desvelado» y «No pido la inmortalidad«. Esperamos poder deleitarnos pronto de otro de sus conciertos, a ser posible el día que se puedan realizar por fin actividades abiertas al público en la sede de la Fundación Brines, en el entorno en que se inspiraron los poemas cantados por Emiliano.

Canción del desvelado

Todavía es de noche y canta el gallo.
Y así lo hace una noche y otra noche.
Y yo aguardo su canto cada noche.
Tenebrosa es la voz que lanza el gallo.
Agria es la luz, y el gallo rompe la noche.
Tiento la oscuridad, y escucho al gallo.
Has perdido otra noche, dice el gallo.
Hasta que no haya gallo ni haya noche.

No pido la inmortalidad

Si esta vida, que es única,
la pudiese perder como una más
de entre las sucesivas por vivir,
o ya existidas
(no importa que su número acabase),
pensara que su dicha, o su infelicidad,
me fueran más amadas.
Mas quien así la vive, irreparable,
deja sólo una huella de seca irrealidad.

Yo sé que esta existencia, aun mal vivida,
pudiera presentar algún suceso
digno de ser salvado en la memoria
junto a los faustos hechos de las otras.
Mas sin la sed saciada, de este modo,
aun lo que vale tanto, vale nada.